Los astronautas ven destellos originados por partículas cósmicas



Les ocurre cuando cierran los ojos. Astrónomos han explicado que se trata de un fenómeno frecuente en los viajes espaciales. Partículas cósmicas, originadas tras la explosión de una estrella, son la causa de esos destellos. Años después, estas mismas partículas habrían originado problemas de vista a algunos astronautas.

"Ocurrió en la primera noche de viaje hacia la Luna, una vez pasados los cinturones de Van Allen. Cerramos las ventanillas y apagamos las luces (...). De repente vi un fogonazo, y después otro. Y antes de que pudiera moverme para comprobar qué era, se había ido. Puede que fuera un reflejo. Me quedé así hasta que decidí ir a dormir". Así contaba Buzz Aldrin, tripulante de la misión Apollo 11 que pisó por primera vez la Luna en 1969, un misterio que es, a la vez, una realidad habitual en el espacio.

Aldrin continuaba, "Parecía obvio que aquello estaba dentro de la nave, puesto que las ventanas estaban cerradas. Al regresar lo contamos y la siguiente misión fue informada. Y subieron ahí arriba, y ellos también pudieron ver las luces con sus ojos cerrados”. Este es un suceso frecuente en los viajes de los astronautas.

Se afirma que lo que ven los astronautas, aun cuando tienen los ojos cerrados, no es ningún "Expediente X"; sino que el fenómeno tiene una explicación perfectamente científica. Lo que los astronautas de aquella expedición de hace 40 años estaban viendo eran partículas de radiación cósmica, que atravesaban sus párpados llegando a golpear la retina. De esta forma, el cerebro recibía una falsa señal que interpretaba como un destello.

Unas partículas que han sido ahora objeto de estudio para los astrónomos del observatorio espacial Chandra de Rayos X y del Gran Telescopio de ESO. La fuente de esos haces de luz es la energía que desaparece en la explosión de una estrella, que a la vez es la que impulsa la aceleración de partículas en el universo.

Estudios posteriores demostraron que se trataba de rayos cósmicos, partículas cargadas que atraviesan la atmósfera a la velocidad de la luz y que, al llegar a la superficie terrestre, conservan energía suficiente como para alterar el funcionamiento de algunos aparatos electrónicos.

Estas partículas de radiación cósmica no son nada buenas para la vista, como es lógico pensar. De hecho, muchos de los astronautas sufrieron cataratas años después de regresar a la Tierra, una dolencia que ya ha sido bautizada como "cataratas del espacio".