Las absurdas leyes de Al Qaeda



En los territorios que controló en Irak, Al Qaeda impuso leyes muy absurdas a la población.

"¿Se imagina una sociedad donde las mujeres no puedan comprar hortalizas de forma fálica, donde esté prohibido llevar patillas y donde se sacrificara a animales por llevar sus partes pudendas al aire? Cuesta imaginarlo, pero este mundo de leyes absurdas existió mientras la rama de Al Qaeda en Irak controlaba los territorios sunís de este país. Ahora que la organización de Osama bin Laden está en declive en Irak, los líderes tribales sunís empiezan a relatar un período donde el surrealismo y el horror imponían su ley a partes iguales.

El jeque Hamed al Hayes explica el veto impuesto por los miembros de Al Qaeda que prohibía a las mujeres comprar pepinos: "Consideraban que era una hortaliza macho y, en cambio, que el tomate era hembra. Por eso a las mujeres no se les permitía comprar pepinos, solo a los hombres". El absurdo llegaba también a los animales de granja. "Mataban a las cabras hembras porque sus genitales no estaban cubiertos y porque llevaban las colas hacia arriba", explica el jefe tribal iraquí al diario británico Daily Mail.

Sin embargo, aunque ahora haga gracia tanto absurdo, la vida bajo aquel absurdo régimen islamista era una pesadilla. En cualquier momento, y por los hechos más banales, se podía ser castigado con la muerte. A decenas de hombres les cortaron los dedos de las manos por fumar y algunos vendedores de helados fueron asesinados bajo el argumento de que el helado era pecado pues no existía en la época del profeta Mahoma.

"A mí, Al Qaeda intentó matarme por vender cederrones con música", explica Ahmed Yasín, un suní de Samarra. Un gremio especialmente castigado por los terroristas fueron los barberos, pues los miembros de Al Qaeda pretendían que toda la población masculina se dejara barba, a imagen del profeta. "Mataron a varios barberos que se resistieron a la prohibición", cuenta Kais Amer, un peluquero de Mosul, que recuerda cómo el grupo terrorista les prohibió afeitar las barbas y que además vetó que los hombres se dejaran patillas.

Las mujeres y los niños no escaparon a este régimen de horror. A las primeras, se las obligó a ir cubiertas de la cabeza a los pies. Para intimidarlas, se repartieron octavillas en que se amenazaba con el secuestro o el asesinato a aquellas que no cumplieran las normas. Además, muchas mujeres fueron obligadas a casarse con miembros de Al Qaeda, algunos llegados desde otros países árabes, que amenazaban con asesinar a la familia si no accedía al matrimonio.

Aquellas familias que intentaron resistirse a ese dominio lo pagaron con la muerte de sus propios hijos. "He visto cómo degollaban a un niño de 9 años como si fuera una cabra por el hecho de que su familia no les había jurado lealtad", explica el jeque Al Hayes.

Este régimen de terror hizo que la población iraquí suní, que en un principio les apoyó contra las fuerzas estadounidenses y el nuevo Ejército iraquí, en su mayoría chií, se volviera contra Al Qaeda. Desde finales del 2006, el movimiento El Despertar, integrado por milicianos tribales sunís, apoya a EEUU en su lucha contra Al Qaeda, que ha sido expulsada de Diyala y Anbar y que se ha replegado en Mosul."