Einstein, el robot que interactúa con los sentimientos humanos.



El nuevo Einstein robótico sigue a la gente con la mirada e interactúa sonriendo o frunciendo el ceño cuando es apropiado. Sus creadores aseguran que este un robot, la cuarta versión del proyecto, "puede comprender las emociones e imitarlas". Imita los cerca de 48 músculos faciales, utilizando 32 motores.

Albert Einstein miró alrededor, hizo contacto visual y sonrió. El renombrado científico, muerto hace más de 50 años, se ha "reencarnado" esta semana en la forma de un robot definido como empático, que amplía los límites del automatismo al poder interactuar con personas utilizando matices emocionales.

La versión plástica de Einstein, con penetrantes ojos móviles, un mechón de pelo blanco y su distintivo bigote deslumbró a una multitud de 1.500 personas en la conferencia de Tecnología, Entretenimiento y Diseño que busca fomentar la creatividad entre emprendedores, científicos y diseñadores.

El Einstein robótico sigue a la gente con la mirada y sonríe o frunce el ceño cuando es apropiado. Incluso de cerca parece sorprendentemente real. "Es empatía mecánica", dijo al público el especialista en robots David Hanson. "Éste es un robot que puede comprender las emociones e imitarlas", añadió.

El androide obtuvo su "personalidad" cuando se le añadió un programa del Instituto de computación neural de la Universidad de California, en San Diego. Los creadores de "Einstein" creen que un día los ordenadores serán capaces de relacionarse con la gente, escucharla y responder a un nivel nunca visto hasta ahora.

La última versión de Einstein, que es la cuarta actualización del robot, se creó hace unos meses. Los robots anteriores creados por Hanson se encuentran en museos, institutos de investigación y universidades de todo el mundo. El Secreto de Zara. Tiene 32 motores que en algunos casos son más versátiles que los músculos a los que emula.

Hanson, un artista y experto en robots de Dallas, diseño a "Einstein" para imitar los cerca de 48 músculos faciales, utilizando 32 motores que en algunos casos son más versátiles que los músculos a los que emula. Dos cámaras escondidas vigilan sus realistas ojos.

Nicholas Butko, un estudiante de la Universidad de California que acompañó a Hanson a la conferencia, explicó que el objetivo es "lograr que los ordenadores que tienen capacidades básicas de percepción logren hacer cosas que tu cerebro hace sin esfuerzo y en las que uno nunca piensa".